martes, 17 de abril de 2012

Stuart Sutcliffe in memoriam

Nos referimos a él en un post titulado "el laberinto del quinto beatle". Aunque nunca fue realmente el "quinto beatle". También dijimos que fue el primer bajista de los Beatles. Aunque realmente tampoco sabía tocar el bajo. De hecho solía aparecer de espaldas al público para disimular su nulo dominio de este instrumento. Pero entonces... ¿quién era Stuart Sutcliffe?.
Stuart, uno de los mejores amigos de Lennon, podría decirse que era la imagen de los Beatles. Su "director de arte" como lo llego a definir Harrison. Una premeditada pose  a lo James Dean que, como el fugaz actor, murió antes de tiempo.
El pasado10 de abril se cumplieron 50 años de su fallecimiento a consecuencia de una hemorragia cerebral. Ocurrió justo unos días después del lanzamiento del primer single Love me Do, aunque para entonces Stuart ya no era un beatle. Ni tan siquiera el quinto. Era un pintor, con una emergente proyección, enamorado de Astrid Kirchherr, la fotógrafa y gran amiga  de los Beatles en Hamburgo. Jamás sabremos cómo hubiera sido la carrera de los Beatles con Stuart Sutcliffe. Lo que si sabemos es cómo fue esa carrera desde que Paul McCartney se hizo cargo de su bajo Hofner.
Si alguien muere cuando ya nadie lo recuerda, Stuart Sutcliffe, todavía es inmortal.

Stuart Sutcliffe

1 comentario:

  1. Siempre lo consideré más un icono del arte-pop que un músico al uso. No destacaba por su habilidad musical precisamente, él era el primero en saberlo, aunque es cierto que su belleza le otorgaba un halo de leyenda escénica. Creo que estuvo en el grupo por "mandato real" de su amigo Lennon, que partía la pana en cuanto a liderazgo...contra la opinión y la cruda selección natural adolescente del resto de componentes...

    Su amarga y estúpidamente temprana muerte, aparentemente a causa de unos golpes recibidos en la cabeza debido a una tangana en Hamburgo en la que se vió sorprendido, de esas que siempre odió y evitaba el bueno de Stu, segaron a la larga su vida...y le abrieron la puerta de par en par a la inmortalidad. A otra escala del resto de Beatles claro, pero a la inmortalidad sin duda alguna. Es una triste moraleja que siempre contaran los sabuesos del grupo a lo largo de años, décadas, siglos...

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