domingo, 25 de noviembre de 2012

¿Las etapas de los Beatles?: Una al año.


Hay grupos que solo tienen una etapa y pueden ser buenos. Para mí los 50 años de los Rolling suenan igual en el primer disco, que en el último, que en el del medio (ya vendrán los puristas a corregirme). Hay grupos con solo dos etapas y quizás sean mejores. Queen da un giro radical en The Game en el que además, anuncian que van a usar por vez primera sintetizadores (hasta entonces lo hacía todo la estratosférica guitarra de Brian May). Hay intérpretes con múltiples etapas, como David Bowie, que más que evolucionar, muta. Y, en ocasiones, es genial. Pero hay grupos que nos regalan cada año con un guión estético nuevo. Esos son los imprescindibles.
En el caso de los Beatles el brochazo es demasiado gordo para una clasificación puramente dicotómica, esto es, antes y después de Revolver. Cada año en la década prodigiosa que estuvieron en activo como grupo suponía un giro estilístico que podríamos detallar así:

1963: Nacen los Beatles, nazco yo, y es el skiffle con el rock & roll más clásico inspirado en Chuck Berry o Little Richard la pista de despegue apreciable en Please, Please Me y With The Beatles. Sus armonías vocales ya son insuperables desde los primeros álbumes.

1964: Ya no son un grupo que interpreta temas de otros. Explotan como virtuosos de inspiradísimas melodías el tándem Lennon-McCartney con el surtido de primeras joyas que aparecen en A Hard Day´s Night y Beatles for Sale (Tell me why, And I Lover, If I fell o No Replay, I am a Loser, entre otras).

1965: La audacia del grupo rehúye del encorsetamiento y empiezan a tocar varios palos. Lennon ya dijo sobre Beatles for Sale que era un álbum country & western pero  es sobre todo en Help donde nos encontramos a los Beatles explorando lo que podríamos denominar el folk-rock. El mismo año se publica Rubber Soul en el que, en la misma línea estilística que Help, las letras de las canciones adquieren una dimensión más profunda (Nowhereman o In my life).

1966: Este año se publica la canción Rain como cara B del sencillo Paperback Writer. Este tema lo describe Martín Strong como la primera grabación psicodélica de The Beatles. El cuarteto se convierte en un grupo de estudio, Geoff Emerick se pone al mando de la producción del sonido y publican Revolver con lo que se convierten, independientemente de lo que hubieran hecho después, en el mejor grupo del mundo. Ya no volverán a ser, hasta la azotea de Let it Be, un grupo de guitarras, bajo y batería. Secciones de viento, de cuerda y todo el arsenal de sonidos pregrabados de los estudios de Abbey Road se convierten en los nuevos recursos sonoros para construir sus temas.

1967: Como en el año anterior, los Beatles dejan de publicar dos álbumes al año. El 66 fue el año de Revolver y el 67 el año de la publicación de Sgt. Pepper, cenit de la psicodelia, el pop-rock y para muchos, el cenit de los Beatles. Para un análisis más pormenorizado, ver el post dedicado al álbum pinchando AQUI..

1968: Demasiado tiempo ociosos en la India, vuelven con una tonelada de temas que darían lugar al inmenso Disco Blanco.  Rock & Roll, Vodevil, Psicodelia, Barroco, Heavy Metal. Los Beatles tocan todo lo que los Beatles habían hecho en su vida. Un disco recopilatorio de estilos en el que todo es nuevo. Por esta razón este álbum se llama THE BEATLES.

1969-1970: Como ya es conocido, el cuarteto trabaja primero en las largas y tortuosas sesiones de Let it Be aunque salió a la calle después de Abbey Road que en puridad, constituye el último trabajo de los Beatles. Una grabación exquisita, con unos temas redondos. La completa madurez del grupo se refleja en este álbum que, más allá de los problemas jurídicos, administrativos y, sobre todo, personales, consiguen un disco perfecto. Y, como ocurre con cada álbum desde A Hard Day´s Night, para muchos, otra vez el mejor disco del grupo. THE END.


Momento Beatle: Primera azotea

Momento Beatle: última azotea


domingo, 11 de noviembre de 2012

El vinilo. Sabía que volverías.

Desenfundarlo. Asentarlo en el eje central del plato. Colocar suavemente el brazo con la aguja sobre el perímetro liso que antecede al primer surco. Y, casi nervioso, escuchar a través del altavoz como se desliza hasta que estallan las primeras notas de HELP es una experiencia marcada en la intimidad de mi memoria. Experiencia que reviví en cada uno de los LP que vinieron después y que rememoro, décadas después, cada una de las veces que me tomo un tiempo dedicado exclusivamente a escuchar la música que atesoran mis vinilos de los Beatles. 

Mientras escucho un CD, normalmente hago otras cosas. Cocinar, planchar, trabajar, deporte, etc. Pero cuando escucho un vinilo implica un ritual incompatible con cualquier otra actividad. 
Como era de prever, Appel Records reedita los 14 álbumes oficiales con los que podremos renovar el ya amarillento póster del Disco Blanco o mis absolutamente perdidos recortes del Sgt. Pepper. 

Es una buena oportunidad para repasar tema a tema los recientes detalles e incidencias de grabación que va desgranando Geoff Emerick en sus memorias y que, según sus propias palabras, solo se pueden apreciar en los vinilos. 

Y para repasar tema a tema tenemos una inmejorable herramienta. Me refiero al muy recomendable blog los Beatles-Integral de mi admirado Swann. Como le decía a él, creo que este puede ser el comienzo de una  hermosa amistad. Os invito a participar porque sospecho que entre todos los amigos de ambos cuadernos de bitácora nos lo vamos a pasar muy, muy bien.


Póster del Álbum Blanco

domingo, 4 de noviembre de 2012

Ahora también Russian Red


Ayer fui al concierto de Russian Red ante el ineludible anzuelo de que iban a versionar el disco integro de los Beatles Revolver”. No sé dónde leí que era esta la oferta musical. Sí, otra vez Beatles, otra vez Revolver,…también Russían Red, en un concierto "patrocinado" por Cervezas San Miguel. Claro que después de pagar la entrada y pedirme 4 euros adicionales por un botellín, tuve la sensación de que el patrocinador era yo. 

El caso es que no fue Revolver el álbum versionado, aunque algún tema cayó como She Said She Said o I´m only sleeping,  sino un abanico mucho más amplio que fue desde Love me Do hasta Something. Sentía mucha curiosidad por comprobar cuál iba a ser el resultado de las reinventadas canciones de los “4 de Liverpool” con la pose naif de Lourdes Hernández cuyo nombre artístico, lejos de aludir a ninguna soflama comunista, hace referencia al tono de su pintalabios.

Bueno, fue divertido, original y a veces interesante. Podría haber sido incluso más divertido, original e interesante si no tuviera que haber escuchado el concierto de pie. En la sala Rockstar de Barakaldo no hay asientos, lo que refleja una evidente contradicción entre modelo de negocio y los más básicos conocimientos de anatomía humana.  Otra dificultad añadida era que la gente hablaba demasiado e interfería en un correcta audición ya de por sí marcada por el absolutamente nefasto equipo de sonido de la sala. Allí el público no era beatle. Salvo mi caso y algún otro colgado,  eran seguidores de Russian Red, de manera que en ocasiones la gente se perdía cuando interpretaban canciones como Julia o Cry Baby cry que no reconocían. Eso sí, cuando cantaban cosas tipo Lucy in the Sky with diamonds todo  el mundo a tararear. 

El mejor, el batería. Muy académico si acaso, se ve que ha estudiado en conservatorio. Sobre el guitarrista Brian Hunt no podría decir dónde ha estudiado ya que, sencillamente, no se le oía. En fin, pero globalmente fue divertido. Eso sí, no me quedé a los bises para evitar la cola en el guardarropa.




jueves, 1 de noviembre de 2012

Nuevo ejemplar para la mesilla de noche


Robert Rodriguez (no es el cineasta) acaba de publicar el libro Revolver: How The Beatles Reimagined Rock´n Roll.

En la reseña del libro apunta algo que no es sino la “hipótesis de trabajo” de este blog. Defiende que el “discurso oficial” vinculado a las listas de los mejores discos pop de la historia siempre ha señalado al Sgt. Pepper como el nº 1, pero fue Revolver el álbum que realmente marcó el cambio de los Beatles desde una banda de directo a un grupo de estudio. Este proceso de cambio se vislumbra ya en Rubber Soul pero alcanza su plenitud en nuestro disco fetiche que precisó 300 horas para su elaboración, esto es, más que ningún otro disco de Rock hasta la fecha. El proceso de producción de este disco es, en sí mismo, una gran historia acerca de las motivaciones y expectativas musicales de los cuatro miembros del grupo, tal y como podemos seguir, casi en tiempo real, en las memorias de Geoff Emerick. Pero esta historia no significaría absolutamente nada, si los resultados no hubieran sido tan arrolladoramente impactantes.

Mucho más que el Sgt. Pepper o el Pet Sounds de los Beach Boys, Revolver reinventa el sonido del Rock and Roll empapando la estética, desde grupos psicodélicos como Jefferson Airplane o Grateful Dead hasta, porqué no reconocerlo, la primera ola del post rock-blues duro como Sabbath o Zeppelin y, en general, todas las generaciones de guitarra eléctrica y bajo posteriores.

Como en ocasiones anteriores, reitero que melódicamente, quizás no sea mi disco favorito, pero Revolver, como se defiende en este libro de Rodriguez, constituye un punto de inflexión, no solo en la evolución de los Beatles, sino en la historia del rock grabado.