domingo, 11 de noviembre de 2012

El vinilo. Sabía que volverías.

Desenfundarlo. Asentarlo en el eje central del plato. Colocar suavemente el brazo con la aguja sobre el perímetro liso que antecede al primer surco. Y, casi nervioso, escuchar a través del altavoz como se desliza hasta que estallan las primeras notas de HELP es una experiencia marcada en la intimidad de mi memoria. Experiencia que reviví en cada uno de los LP que vinieron después y que rememoro, décadas después, cada una de las veces que me tomo un tiempo dedicado exclusivamente a escuchar la música que atesoran mis vinilos de los Beatles. 

Mientras escucho un CD, normalmente hago otras cosas. Cocinar, planchar, trabajar, deporte, etc. Pero cuando escucho un vinilo implica un ritual incompatible con cualquier otra actividad. 
Como era de prever, Appel Records reedita los 14 álbumes oficiales con los que podremos renovar el ya amarillento póster del Disco Blanco o mis absolutamente perdidos recortes del Sgt. Pepper. 

Es una buena oportunidad para repasar tema a tema los recientes detalles e incidencias de grabación que va desgranando Geoff Emerick en sus memorias y que, según sus propias palabras, solo se pueden apreciar en los vinilos. 

Y para repasar tema a tema tenemos una inmejorable herramienta. Me refiero al muy recomendable blog los Beatles-Integral de mi admirado Swann. Como le decía a él, creo que este puede ser el comienzo de una  hermosa amistad. Os invito a participar porque sospecho que entre todos los amigos de ambos cuadernos de bitácora nos lo vamos a pasar muy, muy bien.


Póster del Álbum Blanco

8 comentarios:

  1. ¿Recuerdas, César, si yo he copiado en este blog una carta que envié a El País sobre cómo se me "aparecieron" estos muchachos ante mí allá por la mitad de los 70? Es que no estoy seguro. Si no fuera así, lo copiaría. Pero no quiero pecar de pesao.
    En cuanto a la entrada en sí, te voy a dar un poco de envidia: yo conservo intacta la cartulina de Sgt. Pepper. Hace años, en el programa "Saber y ganar", en el apartado "La parte por el todo" pusieron solamente el recortable del bigote del sargento Pimienta. Y había que averiguar qué era aquello. Yo, en seguida, lo reconocí. Pero no sé quién llegó a averiguarlo y cuánto tardó.
    Lo que sí perdí fue el librito del "LP(?)" "Magical Mystery Tour". Con la inconsciencia de los pocos años lo recorté por completo para ponerlo a modo de poster en mi habitación. Es el único que, tal vez, me compraría. Todos los demás los tengo y, aunque algo ajados, me gustan así: con sus arrugas que denotan el paso del tiempo.
    Lo de escuchar el disco de vinilo es cierto que tenía su ritual. Yo me recuerdo (y toda mi familia me recuerda así) sentado como un indio sioux frente a un tocadiscos (no estéreo, por supuesto) pasando horas y horas. Cuando las notas no eran buenas, mi madre me recogía bajo llave los discos de los Fab Four. Nunca tuvo que prohibirme salir o no encender la tele. Sabía, perfectamente, donde hacía daño. Y verdaderamente lo hacía.

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  2. Gracias, César, por la referencia.
    Efectivamente. Menuda experiencia lo de sentarse a escuchar un vinilo, con la carpeta en la mano, y estar todo el rato como hipnotizado entre la música, las fotos, los textos si los había...
    Lo eché de menos, por supuesto. Y estoy disfrutando como vosotros al contemplar este regreso inesperado, pero tan feliz.
    PPK, me suena haber visto tu carta en el auténtico atracón que me he pegado desde que hace cuatro días descubrí este maravilloso blog. Como he querido darle un primer vistazo a todo, ha sido rápido. Pero estoy casi seguro de que tu carta está; y de que la leeré con detenimiento. Ya comentaremos.

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    1. Gracias, Swann, por la información. Así evito mandarlo de nuevo al blog.

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    2. Yo no estaba seguro. Se que lo leí, pero ya no me acordaba si fue en el blog o me lo enviaste por email.

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    3. Acabo de comprobarlo. Es en la entrada "Beatles for sale".

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  3. Hablando de vinilos, la semana pasada estuve en Nueva York y vi en una tienda de discos de Brooklyn el vinilo del "Yesterday and today" y me acordé de este blog...No sé hasta qué punto sería un objeto "de culto" o hasta qué punto es algo difícil de encontrar. El caso es que como no tengo tocadiscos y tenía la maleta hasta los topes no me decidí a comprarlo...Os puedo decir la tienda que era, si os interesa

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    1. New York, New York, I want to wake up in that city that doesn't sleep,..pero de momento mis próximos amaneceres los veré en San Sebastián.

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  4. Por Dios, por Dios, como me gusta leer a personas que saben del auténtico placer que significa un vinilo y toda su parafernalia. Sí, efectivamente soy un romántico, no puedo evitarlo. Yo también me he pasado horas delante de un plato sin moverme, solo para darle la vuelta al disco.
    En cuanto a la reedición de los discos de los de Liverpool, he de decir que cada uno de los discos que tengo en mi colección tienen su historia particular por lo que volver a comprarlos no sé yo. Aunque, ya que se van acercando las fechas que todos sabemos me sale la vena monárquica, y ya estoy dándole la vara a los de mi alrededor por si alguno me los quiere regalar por Reyes. Aunque creo que no va a caer.

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