sábado, 27 de julio de 2013

Solo para coleccionistas (III)

1. ...Qué distinta Venecia si me faltas tu. Creo que Charles Aznavour no se refería a una de las Beatles Shop más nutrida de Italia, pero un buen coleccionista no debería dejar de husmear, si viaja a Venecia, la Popcorner de la calle San Polo. Un espacio lleno de tesoros según nos cuenta Natalia, corresponsal de RLB en Italia.


2. El grupo Veronica Falls ha publicado recientemente el álbum Waiting for Something to Happen. No se si su música tiene que ver tanto con los Beatles como una de sus fotos promocionales en un evidente momento Rubber Soul.


Veronica Falls




3. Estoy muy intrigado con el nuevo ensayo de Jordi Corominas titulado Matemática Beatle: Los enlaces en las canciones de los Beatles. Se anuncia como un análisis de la obra del grupo a partir de 1965, momento en el que empiezan a concebir cada álbum como "sinfonías enlazadas temática y formalmente. Esta tarde he ido al Fnac a comprarlo, pero no lo tenían. Lo he encargado, así que anuncio en próximas fechas un comentario de este libro.

Sirva esta sugerencia como lectura evasiva para este verano en el que toca descansar algún tiempo aunque sea todavía conmocionados por la terrible tragedia de Santiago. Demasiadas vidas rotas el día equivocado.





sábado, 13 de julio de 2013

Revolver los Beatles con Queen

Hubo una época en la que por televisión se veían programas que, como escribí en una ocasión en relación a “El mundo de la música” que presentaba Enrique García Asensio, hoy día serían imposibles. Cuando caigo en la cuenta que en el horario que yo veía este programa hoy emiten “Sálvame” pienso que sería una forma rápida de explicar a un marciano cómo ha evolucionado el mundo de la cultura. 

En esa lista de programas que hoy serían imposibles no debería faltar el mítico “Pop-grama: revista de Rock & Rollo”, en el que debutaron periodistas como Moncho Alpuente, Carlos Tena o Angel Casas. Este último, a finales de los 70 nos dio a conocer a un grupo todavía desconocido en España que presentó como los "nuevos Beatles”. Se trataba de Queen. Yo devoré la discografía disponible hasta la fecha y descubrí lo que en ese momento me pareció como otro de los mejores grupos de la historia en virtud de los descomunales trabajos  “A Night at the Opera” y “A day at the Races” sin desmerecer por supuesto Sheer Heart Attack, News of the World o Jazz. Tenían una  excelente base de bajo y batería aunque destacaría que lo que conseguía Brian May con la guitarra solo podía explicarse desde su carrera universitaria: la astrofísica.

El descubrimiento fue muy alentador en una época marcada por la búsqueda de una compensación a una década sin los BeatlesAsí que cuando publicaron un nuevo álbum, The Game, no dudé en comprarlo. Pero algo había cambiado. Había algún tema bueno, sobre todo el de John Deacon, “Another One Bites The Dust” donde exhibe sus dotes de bajista melódico tan al estilo McCartney (aunque su rol invisiblemente secundario en el grupo siempre me recordó a Harrison). Pero ahora, en este nuevo álbum, me sonaban un poco a…¿hilo musical?. El caso es que después de The Game, anunciado como el primer disco en el que usan sintetizadores (hasta entonces la guitarra de Brian May lo hacía todo) no volví a comprar un disco de Queen.


Ahora, escuchando accidentalmente los experimentos de la nueva banda del mismo nombre sin Freddie Mercury en el micrófono, solo puedo quitarme el sombrero ante John Deacon, que abandonó el grupo y, en general, el mundo de la industria musical tras la muerte del cantante.



sábado, 6 de julio de 2013

Ivan Vaughan: Un hombre y millones de destinos.


Como ya habrán venido apreciando los seguidores de este blog, hay una gran variedad de aniversarios que tiendo a celebrarlos con una cerveza. Álbumes, efemérides, cumpleaños, conciertos, etc. relacionados con los Beatles son motivo de íntimo júbilo con mi brebaje de cebada favorito. En este incipiente verano es Ivan Vaughan el protagonista de mis brindis al sol. Claro,…cómo no iba a tomarme una cerveza en el día más decisivo de la biografía de los Beatles: El 6 de julio.


Ya habrán adivinado que me estoy refiriendo en concreto al 6 de Julio de 1957, cuando Vaughan presentó a Paul y a John en la feria del barrio de Woolton. Ya hemos contado lo que implica ese momento, pero iré más lejos: Supongo que yo sería de otra forma si aquel encuentro no se hubiera producido. Una zozobrante posibilidad que nuestro amigo PPK ya sugirió en una de sus inquietantes ucronías.

El imprescindible Ivan Vaughan,- que compartía con Paul la fecha de nacimiento, el 18 de junio de 1942 (ese día en justicia serían dos cervezas),-  se hizo profesor de lenguas clásicas pero siguió manteniendo el contacto con los Beatles durante años. Lamentablemente, siendo todavía muy joven se le diagnosticó Parkinson falleciendo el 16 de agosto de 1993. Es decir este verano se cumplirán 20 años de su fallecimiento. Como nos recuerda Peter Ames Carlin en la biografía de Paul McCartney, la muerte de Ivan inspiró a Paul para volver a hacer poesía, algo a lo que no se había dedicado desde que ambos eran alumnos del Liverpool Institute. El primer poema se tituló inequívocamente “Ivan” y no tardaron en llegar otros que fueron publicados en el volumen Blackbird singing

Por su parte, en el libro editado por Hunter Davies compilando las cartas de John Lennon aparece un dibujo que le dirige también a Ivan Vaughan en torno a 1971. Davies sugiere que posiblemente fue un regalo para un libro o algún evento benéfico de los muchos que promovió Ivan a favor de la investigación para encontrar una cura para el Parkinson. Los resultados de su esfuerzo no llegaron a tiempo. 

Hoy es un buen día para recordar al hombre que cambió nuestro destino.



Ivan (izqu) & Pete Shotton, dos buenos amigos de John

martes, 2 de julio de 2013

Beatles Tribute Concert: La crónica

Hay ocasiones en las que se debe dejar de reflexionar sobre los Beatles, siquiera sea por unas horas, y pasar a la acción. A eso se dedicaron un puñado de grupos locales que con muchas horas de escenario de barrio en las botas, se calzaron más de 60 canciones de los Beatles, una detrás de otra sin apenas descansos. Hasta reventar.

Los grupos se sucedían y, aunque se trataba de formaciones diferentes, se intercambiaban los músicos como si fueran cromos dando siempre como resultado una combinación inesperadamente perfecta.
Hubo algunos momentos ciertamente memorables, como la interpretación de Yer Blues que el anfitrión definió como una "rareza" del cuarteto de Liverpool. No hay rarezas en el disco blanco, pero todo se podía perdonar a Iñaki Miguel Camio después de lo que hizo con los teclados. Saltaron chispas.

La otra explosión también era del disco blanco. Nos referimos a la descomunal visión de Helter Skelter que nos ofreció Octopus´s Garden. No apta para cardíacos.


Restos de la batalla.