sábado, 31 de agosto de 2013

Fauna y flora del fin de semana perdido: Las madres de John Lennon

En alguna ocasión anterior hemos hablado de lo que Lennon denominó su “lost weekend”. Un fin de semana perdido para referirse a los 18 meses más brillantes y a la vez más fallidos; más libres, pero también más sometidos (por el alcohol y la cocaína) de la novelesca biografía de John Lennon. Son 18 meses a caballo entre 1973 y 1974 bastante documentados en la bibliografía sobre el personaje, pero es el artículo del periodista Julián Ruiz  "Cuando Lennon fue malo y libre" donde encontramos un mayor esfuerzo de síntesis. El reto es admirable ya que se trata de un periodo en la trayectoria vital de Lennon que cualquier mortal necesitaría varías vidas para siquiera emular vagamente un conjunto de vicisitudes que, en el caso de Lennon, claramente tiende a infinito. Desde mi punto de vista, y en medio de la maraña de incidencias, creo que deberíamos destacar algunos personajes femeninos.

En primer lugar a May Pang, la mujer con quien compartió ese aparente fin de semana perdido tras su primera separación de Yoko Ono. Primera parada: Los Ángeles, donde John para solucionar sus problemas de liquidez, y de la mano de May, vende a Ringo la casa donde grabó Imagine además de solicitar un adelanto de royalties a Capitol Records. La relación con May Pang es difícilmente clasificable. De alguna forma es consentida por Yoko y está bendecida por Cynthia con quien comparte salidas a Dysney acompañadas ambas de Julian. También con Cynthia, John y May comparten salidas nocturnas y, según el relato de Julian Ruiz,  van al club Trobadour, en Santa Mónica Boulevard donde John, cómo no, bebe exageradamente. Llega a ponerse un tampón como corona en la cabeza. La camarera se niega a servirle más alcohol a lo que John replica que “no sabe quién es él”. La camarera dice que sí, "un gillipollas con un tampax en la cabeza". En ese momento, sin duda, la mejor respuesta posible.

Desde el discreto encanto burgués de Cyinthia, pasando por la devoradora fagocitación de Yoko, hasta la bondadosa conformidad de May Pang, existe un denominador común en las tres que, sin caer en la psicología de sobremesa, podríamos decir que son las diferentes maternales caras  que John brama en su bello tema “Mother” (Madre, tu me tuviste, pero yo nunca te tuve), musita con nostalgia en "Julia" o con tristeza en "My Mummy´s dead". En ellos encontramos a un Lennon casi siempre dependiente. Como lo fue del alcohol en el lost weekend.


Próxima entrega: Fauna y flora del fin de semana perdido: Amistades peligrosas.


John & May

sábado, 17 de agosto de 2013

Shea Stadium: El concierto que no existió.

Ahora que estamos en temporada alta de festivales al aire libre convendría recordar quién fue el grupo que marcó la pauta de este formato de espectáculo. 

...Correcto: Los Beatles. Concretamente hace 48 años en el  Shea Stadium de New York nuestro grupo ofreció un concierto que batió todos los récords de público y recaudación conocidos hasta entonces. La principal motivación en todo caso para asistir al concierto no era escuchar a los Beatles ya que los amplificadores Vox de 100 vatios no fueron suficientes para sobreponerse a los gritos de las más de 55.000 personas presentes. Sin duda quedaban lejos de los 26.400 vatios de potencia que cimentaban el muro de sonido de los Greateful Dead

Twist and Shout, I Feel Fine, Help o I´m Down fueron algunas de las canciones que el público no se enteró que tocaron. El propio Ringo confesó que llegó a tocar la batería sin saber qué tema estaban interpretando. Según cuentan las crónicas un periodista le preguntó más tarde a Lennon si no les molestaba no poder escuchar lo que cantaban a lo que él respondió "No, no nos importa. Tenemos los discos en casa".  Siempre absolutamente genial John.