viernes, 28 de febrero de 2014

West End Story: Una historia beatle.

No iba a contar este episodio porque quizás no tenga nada que ver con lo que realmente ocurrió. Pero lo verdaderamente importante de las historias no son como fueron, sino  como las recordamos. Tenemos que remontarnos a marzo o abril de 1983. Aquella semana santa estaba en Londres. Era la primera vez que estaba en la capital del Beat y, como en otros viajes por lo largo y ancho de este mundo, algún día del periplo siempre acabo tocando la guitarra en la calle. Es una experiencia que solo me da por hacer, -aún hoy en día,- cuando viajo. Claro está que no por dinero,-bueno cuando tenía 20 años, sí,-. Es sobre todo porque me parece muy divertido.

Londres era una plaza difícil porque, como es obvio, mi repertorio callejero comprende en exclusiva el catálogo de los Beatles y, claro, no es lo mismo tocar A day in the life en Bruselas que en la capital del Beat. Así que me armé de autoestima y busque un lugar no muy lejos de la pensión en la que me alojaba en Charing Cross Road. Era la entrada de la estación de metro de Leicester Square en el West End de Londres.

Cuando llevaba ya un rato sin despertar demasiado entusiasmo a los transeúntes me puse con I´ll follow the sun. No sé qué me pasa con esta canción que siempre la toco más despacio que el original, pero sólo me doy cuenta del desfase cuando lo hago en casa acompañando al disco. De hecho, siempre pienso que yo la toco bien y “ellos” van más rápido de lo normal. Son las consecuencias de demasiada autoestima. El caso es que, en medio de la canción se me acerca un tipo con gafas de sol (en Londres?) y visera que me susurra en bajo, en perfecto inglés, algo parecido a “ey, es un poco más rápido!”.

…vale, lo voy a soltar…a mi ese individuo me pareció que era Paul McCartney. De hecho lo primero que me sobresaltó fue su voz. Conozco bien el peculiar acento de Paul.
Se parecía a Paul….bien, vale, de acuerdo, igual no era Paul McCartney.


Sin embargo un año después se estrenó la fallida  Give My Regards To Broadstreet y en una escena de la película, Paul, disfrazado y simulando ser un músico callejero, se le ve apostado en la estación de metro de Leicester Square tocando una canción que no reconozco. Aunque sí sus gafas de sol.




13 comentarios:

  1. La increíble pero verídica historia de César San Juan...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. JA, ja. Muy bueno Daniel. Gracias. Y aun así, citando a Borges, como casi siempre, si pudiera vivir nuevamente mi vida, iría a más lugares adonde nunca he ido,...

      Eliminar
    2. ¡Qué bueno, César! Me ha encantado tu historia. De verdad, me ha emocionado, porque estoy muy en la sintonía de que me pasen ese tipo de cosas. Estoy seguro de que era Paul. Al leer esto me siento como parte de la primera generación de cristianos que iban componiendo, verbalmente y por escrito, lo que un día serían los evangelios. Algún día les contaré a mis nietos que conocí a un tipo que un día, en Leicester Square, predicando a los Beatles, se topó con Paul McCartney.

      Eliminar
    3. ¿Evangelios?...según San Juan entonces. Otro San Juan.

      Eliminar
    4. Me uno al sentir de Swann, preciosa la historia. Y hablando de evangelios, yo también podré decir que conocí a uno que conocía a otro que una vez se topó con Dios. Qué momento.

      Eliminar
    5. Al final es lo único que nos queda...los momentos.

      Eliminar
  2. La comparación con los evangelios me parece peliaguda. Ninguno de los evangelistas presenció directamente ningún acontecimiento relacionado con la vida del personaje, y el más "contemporáneo" de sus "testimonios" se escribió de oídas 30 años después de haber sucedido,-si es que fue así en realidad-, lo que en ellos se cuenta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Debo reconocer que tienes toda la razón. Creo que el entusiasmo nos hace formular metáforas excesivas. Dejémoslo entonces en la anécdota de la coincidencia nominal con San Juan el evangelista.

      Eliminar
    2. De razón nada César. No sea blando, Maestro. Ninguno de nosotros ha visto nada en persona, el único que dice haberlo visto lo hizo en una esfera mágico/sobrenatural (que los demás, al menos yo, aceptamos a pies juntillas) y ya han pasado más de treinta años y seguimos dándole forma a la historia. Clavaico.

      Eliminar
    3. Mateo era un apóstol y estuvo con "él" durante su ministerio, al igual que Juan. Así que SI presenciaron los acontecimientos.

      Eliminar
    4. Dicho sea con el respeto, Maclen creo que tu comentario queda fuera de lugar. Pretendíamos hacer una pequeña broma al respecto, las enfatizaciones pseudoreligiosas quedan unos blogs más allá.

      Eliminar
    5. Si empieza su frase con un "ey", te habla bajito y el acento lo reconoces, seguro que era él. Además, dicen que es un tipo bastante cercano (recuerda el video de Press, del LP Press to play). ¿Mediría unos 182 cm?

      En octubre pasado, me acerqué al º 7 de Cavendish Avenue (mi hijo insistía en ver si teníamos suerte y veíamos a Paul). No tuvimos suerte, pero alguien nos comentó (supongo que algún vecino) que si no eres invasivo (no llamas al timbre, no merodeas durante horas,...) es muy cercano y accesible. Lo dicho, seguro que era Paul. ¡Enhorabuena!

      Eliminar
    6. Creo que jamás podré confirmar la hipótesis. Pero qué bonito pensar que fue así.

      Eliminar