domingo, 30 de marzo de 2014

Outliers y efecto interacción con Beatles Bolero Mix

En un momento dado, mientras paseaba el otro día por Málaga con mi amigo Santiago, me preguntó curioso,
-       “¿a ti por qué te gustan los Beatles?”.
Rápidamente se corrigió a sí mismo y reformuló su fallida pregunta inicial.
-        “mejor dicho, ¿por qué te gustan SOLO los Beatles?”.

Esta es una buena ocasión para explicar un concepto propio de la estadística descriptiva. Me refiero a los “outliers”. El ejemplo de las mediciones de temperatura es muy didáctico. En el cálculo de la temperatura media de 10 objetos en una habitación, si la mayoría tienen entre 20 y 25 ºC, pero hay un horno a 350 °C, la media puede ser 55, pero será una referencia engañosa ya que está condicionada por un elemento que se sale extraordinariamente de la media. Y esta es la clave de los outliers o valores atípicos. Tal cual.
Por supuesto que me gustan otros intérpretes. Queen o David Bowie que he glosado en este blog en sendas entradas es prueba de ello. Y aún me falta una entrega de “Revolver los Beatles con Bob Dylan”.

Silvio Rodriguez, Jorge Drexler, Pat Metheny, Christina Rosenvinge, Eric Clapton, Chet Baker, Gabinete Caligari, Benny Goodman, Peret, The Zombies, M Clan, Neil Young, Elvis Costello y Presley, Carl Perkins, Marvin Gaye, Beach Boys, Kiko Veneno y… qué se yo, etc, etc. en fin, la lista puede tender a infinito. Pero en otra liga, como outlier o valor atípico, está el horno a 350 ºC,...están los Beatles.

Por otra parte, en el capítulo de estilos y géneros diferentes al Rock, además del country, blues, bossa nova, o el tango, hay una vitrina especial para el bolero. Los Panchos,- sobre todo sin Eydie Gormé,- Olga Guillot, Mª Dolores Pradera, o el sublime Armando Manzanero pueden llevarme a excelsos momentos.

Llegados a este punto, no hace falta que me extienda sobre la experiencia estética que puede conllevar escuchar a los Beatles interpretar un bolero. Me estoy refiriendo a un estado que también la estadística, esta vez analítica, lo explica perfectamente con el conocido efecto interacción. Se trata de un efecto en virtud del cual el resultado no es de naturaleza aditiva (beatles + bolero) sino de naturaleza multiplicativa (beatles x bolero) con un resultado final fascinante.

Los Beatles escribieron boleros magníficos, como If I fell o And I love her. Uno de sus primeros éxitos fue Bésame mucho, de la compositora mexicana Consuelito Velázquez, pero creo que es en Till There Was You cuando realmente son totalmente conscientes, de que aquello quieren que suene como un bolero. Esta canción fue escrita por Meredith Willson para uno de los musicales de Broadway, The Music Man.


Free as a bird, tema que ya hemos revuelto en este blog, es de alguna forma el último bolero que grabaron los Beatles y al que yo rindo un muy humilde homenaje doméstico, extensible a este grandioso género hispanoamericano que, como no podía ser de otra forma, se resuelve con un compás 4 x 4 (Fab four x Fab four). El único 4x4 que, además de todoterreno, puedes volar, volar, fly and fly...







sábado, 15 de marzo de 2014

Bilbao: Agenda del ocio

La sugerencia de mi primo Alberto pasa por el Coppola, un restaurante italiano en el corazón de Bilbao que hace honor a su pseudónimo “Pizza & Music”. Con el aroma embriagador del tomate, la albahaca, el aceite de oliva y la mozarella de búfala podemos escuchar un concierto en directo de la Plastic Clono Band que, en medio de la iconografía beatle, da como resultado una experiencia muy interesante. Nada de esto puede ya asombrarnos después del vídeo que grabaron los jugadores del Athletic Club emulando Love me do. Las dos debilidades de mi amigo PPK en un solo formato.

Detalle del Restaurante Coppola


Y esa cena en el Coppola puede ser un buen colofón tras haber visto, o incluso experimentado, la retrospectiva de Yoko Ono en el Guggenheim. Si Paul McCartney se ha reconciliado con Yoko, y nosotros ya llegamos a la conclusión que los Beatles, entre otros factores, fueron dinamitados por más de una década de convivencia y los tejemanejes del facineroso Allen Klein, ya no hay razones para albergar resentimiento alguno y así, sin prejuicios, animarse a conocer la obra de esta artista que, por supuesto, atesora más facetas que ser la mujer de John Lennon. Como preludio a la exposición, Yoko Ono ha realizado tres perfomances en el auditorio del Guggenheim de Bilbao ante unas 400 personas, con el aforo completo. El tirón es indiscutible.

Los seguidores de los Beatles podemos contemplar la obra Ceiling Painting, que presentó por primera vez en Londres en 1966. En dicha obra podemos observar una lupa sujeta con una cadena que cuelga de un marco colocado en el techo. Si se utiliza la lente de aumento el observador descubre la palabra “YES”, Los iniciados conocemos la trascendencia histórica de esta obra y la actitud positiva que transmite. La misma actitud que ha exhibido Yoko en todas su comparecencias ante los medios en Bilbao, llegando a afirmar que “estamos creando un mundo bello en el que la paz está cerca”, Ni siquiera yo, que defiendo a toda costa la máxima de que la felicidad es una actitud, no un destino, llego a captar del todo dónde acaba la convicción y dónde empieza la pose, o viceversa. 


Ceiling Painting by Yoko Ono


En todo caso da igual. Aunque tengo terminantemente prohibido a mi círculo social decir en mi presencia la frase “con la que está cayendo”, se agradece el espíritu positivo, y si hubiera coincidido con Yoko en su visita gastronómica a San Sebastián, me hubiera gustado decirle aquel verso de Aute que rezaba “aunque se que no es fácil decir la verdad,…no la digas jamás”.


Yoko Ono en San Sebastián