domingo, 3 de agosto de 2014

¿Es Blackbird una canción de los Beatles?

No sé por qué motivo, ni sé por qué razón, en ocasiones me obsesiono con una canción. Si me ducho, la tarareo, si quedo con mi guitarra, la toco una y otra vez, y si almuerzo, uso el cuchillo y tenedor cual baquetas para una cover de urgencia.
Los psicólogos lo llaman pensamientos intrusivos. Sin embargo, en esta ocasión el término no sería adecuado porque intrusivo tiene un matiz negativo al denotar que el afectado no desea, o bien desconoce, la presencia del intruso. No es mi caso.  Yo estoy encantado con mis obsesiones musicales y reconozco su presencia. Este mes es Blackbird.

No suelo escribir artículos sobre canciones concretas, salvo raras excepciones (Old Brown Shoe, Her Majesty, Queenie Eye), ya que para eso existe la magna obra de mi colega Swann. Pero quería quitarme esta espina después de que mi querido amigo la despachara en su día con un condescendiente “Blackbird es una canción bonita y evocadora” o con la indulgente valoración “de una ligereza muy agradable”. Bien, vayamos por partes.

En cuanto al significado de la letra, la interpretación que nadie debería cuestionar es la que ofrece el propio autor al describirla como una metáfora de las tensiones raciales en Estados Unidos. Corría el año 1968. Sin embargo, es habitual dar pábulo a cualquier otra versión que avale la supuesta superficialidad de Paul McCartney, como que fue inspirado por el trino de un mirlo en Rishikesh, o que se refería al despertar de John Lennon de sus excursiones a sustancias tóxicas. Si Lennon hubiera dedicado el experimento Revolution 9 a las tensiones raciales de Estados Unidos del 68 ya se habría erigido una estatua conmemorativa en algún parque de Harlem.

En cuanto a la arquitectura de la canción, encierra en su estructura una contradicción vygotskiana subyugante. Y es que, en contraposición a su aparente simplicidad, la melodía se asienta sobre tres compases diferentes, con una mano izquierda revoloteando como un mirlo sobre la guitarra acústica Martin D-28 que acaricia con la nueva técnica finger-picking (aprendida de Donovan, también empleada en Julia y Dear Prudence). Su inspiración en el Bouree in E minor de Bach ya es por todos conocida. Si esta canción hubiera sido incluida en el Sgt, Pepper, como recordaba McCartney en una entrevista, debería llevar “violines y trompetas” pero no sería Blackbird. Su barroca desnudez quedó preservada en el disco blanco, el más ecléctico de la discografía beatle. Por eso suena a los Beatles esta canción de McCartney escrita e interpretada por él solo, como suena a los Beatles la citada Julia, escrita e interpretada por John Lennon.


En fin, llegados a este punto, mostraré mis cartas boca arriba: Blackbird es la más bella canción escrita para guitarra acústica. Y por eso he aquí un homenaje casero, -con mi hija Noa doblando mi voz en el puente de la canción,- para recordar que la lucha contra la xenofobia continúa. 




12 comentarios:

  1. Esa sana discrepancia demuestra que, por supuestísimo y a pesar de tu amable mención, debes seguir diseccionando cada aspecto del mundo Beatle, incluidas cada una de las canciones.
    Genial la versión.
    Un abrazo.

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  2. "Blackbird" es una de mis canciones preferidas. Hermosa versión, con la colaboración de Noa (¿una nueva "beatlemana"?).

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    1. Gracias. Sí, así es, una auténtica fan. No se cómo le habrá dado por ahí, ja, ja.

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  3. Obra maestra del repertorio Beatle sin lugar a dudas. Y efectivamente creo que llevas razón al decir que si la composición fuese de John Lennon se tendría mucho más en cuenta desde un punto de vista reivindicativo. Parece que las letras mccartnianas no pueden tener la misma enjundia política que las de su compañero. En ese aspecto siempre se le ha infravalorado.
    Por lo demás, excelente versión la de la familia San Juan.

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    1. Así es Fer,...por no hablar de las contradicciones de Lennon que con una mano Give Peace a Chance y con la otra financiando al IRA. En fin, eran otros tiempos, tiempos de contradicciones. Y al final, como decía Aute, queda la música.

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  4. Blackbird posee algo especial. Algo capaz incluso de cruzar generaciones. Soy profesor y me ha maravillado el ver como muchos de mis alumnos conocieron a The Beatles con mil canciones, Yellow Submarine, Love me do o Michelle, sin embargo, se enamoraron de la banda con Blackbird. Algo tiene esa canción, tan simple como perfecta.
    Saludos!
    Esteban
    http://politomusica.blogspot.com

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    1. Tienes razón Esteban. A veces uno se esfuerza en buscar un marco teórico para explicar la belleza y quizás lo más adecuado sería reconocer que simplemente "tiene algo especial".

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  5. La que tiene algo especial es Noa. Me pregunto como sería la canción con voz femenina. Me gusta la calma (aparente) con la que la interpretas. Un abrazo.

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  6. Qué calidad. Veo que cuando yo traté de sacarla no elegí bien cómo hacerlo. Algún día la retomaré.

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    1. Ya sabes cómo es esto maestro. Ponerse con un poco de paciencia y dejar que la guitarra te vaya confesando de qué va la cosa.

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