sábado, 29 de noviembre de 2014

George Harrison in memoriam

Sospecho que si los Beatles no hubieran existido, yo sería otra persona diferente. Convivir durante décadas con tantas maravillosas experiencias musicales ha tenido que repercutir de una u otra forma en mi relación con el mundo. Y esta reflexión la hago sin tan siquiera computar los extraordinarios efectos colaterales de cruzarse en el camino de los Lennon Almería Forever, los Blisters, Octopus´s Garden, la Taberna del piano o, ni qué decir tiene, mis inefables primos PPK, Swann y Fer.

En relación a los Beatles por separado no puedo ocultar la fascinación personal que me suscita George Harrison quizás debido a mi natural inclinación por prestar más atención a las personas que pasan aparentemente desapercibidas. Quizás forme parte de esa desviación profesional que hace que los psicólogos seamos fácilmente identificables en un espectáculo. Miramos al público en lugar de al espectáculo.

Hoy es el aniversario de la muerte del “hombre invisible” y al revisar el concierto que le tributaron sus amigos me pregunto, una vez más, por las razones que le llevaron a Joe Brown a cerrar el concierto con I´ll see you in my dreams. Quizás solo fuera porque George Harrison también iluminó en alguna noche solitaria el camino de Brown.

Desde aquí, mi humilde tributo agradecido a George Harrison, mi profesor de ukelele.

I am not me. I am just a dream. Singing for George. Somewhere in the sky.
César San Juan





miércoles, 5 de noviembre de 2014

Tres preguntas absolutamente intrascendentes sobre los Beatles

Cada día veo en las redes una media docena de fotos que no había visto nunca de los Beatles. En un año pueden rondar las 2000 fotos nuevas. En 10 años de carrera se pudieron hacer,... 20.000 fotos?. ¿Cuándo componían?.

Un recurso muy socorrido cuando alguien no tiene ni idea de percusión es criticar las aptitudes de Ringo y bendecir su suerte por aterrizar en el mejor grupo del mundo. Sin embargo, Ringo hace que las canciones de los Beatles puedan reconocerse escuchando solo la pista de la batería. Esto se debe al hecho de que inventaba un recurso para cada canción. Un sentido del tempo impecable desarrollado, según él, porque era zurdo y tocaba la batería para diestros.  ¿Pero no era Paul el único zurdo de los Beatles?.

El concierto de la azotea fue el 30 de enero de 1969. El 8 de agosto de ese mismo año posaron para la sesión de fotos destinadas al album Everest, que finalmente se llamó Abbey Road. ¿Cómo le creció la barba tanto a John Lennon?

Como las preguntas son intrascendentes,...¿qué importan las respuestas?


sábado, 1 de noviembre de 2014

Yo estuve en la Caverna amigo: Una historia beatle (II)

Después de mi West End Story me di cuenta que, en ocasiones, pueden suceder cosas extraordinarias. 

Como la historia de alguien que conocí por pura casualidad.

E.C. está ahora jubilado después de haber pasado algunas décadas montando cocinas en San Sebastián. Pero en los albores de los 60 cantaba en uno de los mejores grupos de rock de la apabullante cantera gipuzkoana. Un día cualquiera de aquellos trepidantes años, después de reunir una sustanciosa cantidad de beneficios gracias a unas providenciales manos al póker en el casino de Biarritz, se fue con su grupo a intentar tocar algo a la entonces “Meca del rock”; The Cavern Club de Liverpool. Cuando entraron a preguntar por el gerente estaba ensayando un grupo que los recibió con entusiasmo. De hecho, como el bajista del grupo de E.C estaba bastante perjudicado físicamente por razones que ahora no vienen al caso, al subir al escenario les acompañó el propio bajista del grupo local para tocar unos temas. Allí nadie conocía a nadie, y la comunicación fue un poco fallida ya que ninguno de los componentes del grupo guipuzcoano sabía inglés y, ni que decir tiene, nadie de aquel grupo británico hablaba una palabra de castellano. Pero el rock & roll no entiende de estas limitaciones, hubo química, y la despedida fue cordial, aunque jamás volvieron a tener contacto. Uno de esos temas interpretados al alimón fue Popotitos ("Popotitos no es un primor, pero baila que da pavor...") del grupo mexicano los Teen Tops aunque quizás nos resulte más familiar la versión de Miguel Rios.

Aquel bajista que podía tocar todo lo que le echara el grupo irunés, Popotitos incluido, era Paul McCartney, mientras los otros tres beatles, aplaudían.



Paul McCartney  en The Cavern