jueves, 28 de mayo de 2015

PSICOACUSTIC o por qué no hace falta complicarse la vida para versionar a los Beatles

Tras meses sin el menor atisbo beat aquí arriba, el pasado 23 de mayo el destino me obliga a elegir entre dos acontecimientos fastidiosamente contemporáneos. Por un lado, homenaje a John Lennon en el Palacio Euskalduna. El protagonismo de la gala lo acapara sin duda lo que queda de The Quarrymen,…protagonismo desde mi punto de vista claro, ya que para el “gran público”, necesitan una nota aclaratoria en el cartel que reza “grupo en el que se iniciaron los Beatles”. Obraba como maestro de ceremonias Javier Gurruchaga, ejerciendo de paracaidista ocasional Chenoa, completando el cartel The Fakeband. Doctor Flashback, Extrema Urgencia y, finalmente, Highlanders.
El concierto era a beneficio de Médicos Sin Fronteras, con empresas patrocinadoras y venta de entradas en los puntos habituales. Apertura de puertas a las 19:15 y tal.

Justamente a esa misma hora, las 19:15. En Lasarte, un pequeño pueblo de Gipuzkoa que Martin Berasategui y Loquillo pusieron en el mapa, se apiñaba en un diminuto córner de un pequeño bar de la localidad, el grupo Psicoacustic.

No tuve elección,…me fui a Lasarte.

La formación es de una sencillez engañosa: Guitarra acústica (José), Batería (Oscar), Guitarra eléctrica (Dani) y Bajo (Iván). El “truco” consiste en unas voces bien acopladas, un oculto batería director de orquesta y un guitarrista multi-función que, además de sonar a guitarra, cuando quiere suena a piano, suena a armónica, suena a sitar, suena a órgano, suena, en fin, a lo que le echen con tal de ser fieles a los temas originales.

La excusa era homenajear a HELP, interpretando todo el álbum de cabo a rabo, sin excepciones mientras yo apuraba un par de pintas de cerveza, o así. Al final, como nadie quería irse, la “propina” fue un recorrido bastante exhaustivo por los inconmensurables Beatles for Sale y A hard day´s night que duró más que el, digamos, concierto "oficial".


En fin, de la sencillez, al cielo.



                                        

sábado, 16 de mayo de 2015

(Lennon & McCartney) o el misterioso e insondable proceso de hacer canciones

La semana pasada, mientras hacía yoga forzoso en el asiento de un avión, leí un artículo sobre el arte de componer música. Hacía referencia a una investigación sobre el proceso creativo basada en el análisis de los borradores recopilados de grandes maestros de la música clásica. Observando las primeras anotaciones, los tachones, las correcciones sucesivas, se pretendía hacer un mapa del laberinto en el que uno se adentra cuando hace música.
Parece ser que de Mozart no hay borradores. No, no es que se perdieran. Es que nunca los hubo. No buscaba la melodía, la melodía iba a él. Escribía obras maestras como si se las dictaran.

¿Qué nos podríamos encontrar utilizando el mismo método con las canciones de Lennon & McCartney?. Me refiero a la época en la que construían juntos las canciones. Esa época en la que cogían un autobús en York, durante la gira de Helen Shapiro, se ponían a matar el rato con las guitarras, y cuando se bajaban en Shrewsbury tenían compuesta From me to you o ensamblaban She Loves you sentados cara a cara en la habitación de un hotel. El procedimiento utilizado cuando componían por separado parece que era significativamente diferente: mientras que la primera referencia en la brújula creativa de Paul era la melodía, John, según George Martin, hacía las canciones a “trozos” a partir de retales de letra que podía construir observando un cartel circense, un anuncio de cereales o con el Daily Mail delante.
De hecho, en el caso de Paul, atesoraba melodías "huérfanas" que tardaron mucho tiempo en ser letradas. Michelle fue un tema instrumental que compuso en su época del Liverpool College Art hasta que vio la luz en Rubber Soul. Lo mismo que When I´m sixty four que la compuso con 16 años sin saber que estaba indefectiblemente predestinada para el Sgt Pepper.


Primero fue la melodía también en la sublime Here, there and everywere. Como a Mozart, a Paul le llegaron los acordes sentado en el borde de la piscina de la casa de John, pero,…¿cómo llegan esos acordes?...esa es la cuestión. Ese es el misterio.


Paul y John trabajando en una canción