sábado, 4 de julio de 2015

20 años no es nada, pero 50 sí: autenticidades, falsedades y difamaciones

El pasado 2 de julio, como ya todo el mundo sabe, se celebró en la plaza de toros de las Ventas un concierto que rememoraba el que los Beatles ofrecieron en el mismo enclave hace exactamente 50 años. Los extraordinarios Pekenikes actuaron en aquella ocasión de teloneros de los Beatles y, 50 años después volvieron a subirse a un escenario para calentar los motores del grupo protagonista: un clon llamado The Bootleg Beatles.
Cabe decir que lo más auténtico del concierto fue la actuación de unos incombustibles Pekenikes, ya abuelos, riéndose de sí mismos y caricaturizando el inexorable paso del tiempo en sus cuerpos, pero ejecutores aquella noche del mejor rock clásico.

El concierto de los Bootleg Beatles fue divertido pero uno no podía quitarse de encima la sensación de estar en ese programa “tu cara me suena” al ver sus conseguidas caracterizaciones de John, Paul, George y Ringo. Ofrecieron un programa algo convencional que mis primos y yo resumimos en el hecho de que la única muestra de “Revolver” fue Yellow Submarine. Ni rastro de Rubber Soul, Help o Beatles For Sale. Del Disco Blanco, Obladi-Oblada, y una versión acústica de While my guitar gently weeps que no consiguieron hacer justicia a un álbum inconmensurable.

Mis primos y yo

Y es que, como en el citado programa de Antena 3, las caracterizaciones, los gestos, las poses, incluso la ejecución de los instrumentos eran muy meritorias, pero hay que  imitar la voz del artista. Y como bien saben los peritos de fonética forense, nuestra voz es única e irrepetible, como las huellas dactilares. Y si todas las voces son irrepetibles, las de los cuatro de Liverpool, más. Sí, maldita sea, era una copia. Qué pena.



Las tres etapas con las que Bootleg despachó la historia de los Beatles

En todo caso parece que la noticia del concierto ha sido fagocitada por el supuesto fraude cometido por el periodista José Luis Alvarez al publicar un disco con la grabación del auténtico concierto que los auténticos Beatles ofrecieron en las Ventas, también la auténtica, hace 50 años. Es innegable que resulta llamativo esperar 50 años para publicar una grabación de los Beatles, pero cada uno entiende las oportunidades a su manera.

Sin embargo, todo apunta a que la grabación es un “corta-pega” de los conciertos en directo de los Beatles en París (1965) y Tokyo (1966), aderezados con la introducción en español que Paul McCartney hizo de una canción en el concierto de 1989 en Madrid.


Como es natural la respuesta del periodista no se ha hecho esperar y ha emitido un comunicado amenazando con emprender acciones legales contra quien le difame por este asunto. Lo cierto es que para que exista delito de difamación tiene que darse, entre otras condiciones, el llamado “animus injuriandi” o “animus difamandi”, es decir el dolo, consistente en la conciencia y voluntad de lesionar el honor y mucho me temo que el señor Alvárez no es tan importante como para despertar un ánimo difamatorio. Simplemente lo que hay es gente que no le gusta que le tomen el pelo.

Portada del vinilo con la supuesta grabación del concierto de Madrid