martes, 29 de diciembre de 2015

Beatles for ever: Streaming in the night

Por mera cronología demográfica, una inmensa proporción de seguidores de los Beatles en el mundo, entre los que me incluyo, comenzaron a serlo después de su separación. Tengo un vago recuerdo de la noticia, pero en todo caso empecé a escucharlos tiempo después. Aquellas personas que conocieron en activo a la mejor banda de la historia, en virtud de las leyes naturales del tiempo, irán desapareciendo poco a poco hasta que llegue un día, en fin, que todos habrán muerto. Antes de ese inquietante instante, nadie será consciente que perecerá el último individuo de una generación que fue comprando sus álbumes a medida que eran publicados. El último mohicano, el último superviviente del Titanic,…siempre hay algo de gloriosa épica en el último individuo de una estirpe que se extingue.

La siguiente generación de incondicionales de los Beatles hemos padecido el infortunio de seguir a un grupo pretérito, inexistente. Todo estaba ya publicado. Nada nuevo en estos últimos 45 años, salvo rarezas, Let it be naked, Antologías, el fascinante Love,…ya sabéis.

Pero, sin embargo, había algo de recompensa adicional con cada álbum adquirido. El iniciático Beatles for Sale de mi hermano; Help, el primero que pude comprarme; el disco blanco que me regalaron mis padres en Andorra. El resto los fui comprando poco a poco con misérrimas y nada consolidadas pagas de domingo, lo que hacía más solemne desenfundar el álbum, pincharlo en el plato del tocadiscos y dejarme sorprender. Eran canciones que no había escuchado antes en Internet,... básicamente porque Internet no había sido inventado.

También acabaremos muriendo todos los integrantes de esta generación del vinilo para dejar paso a la nueva generación streaming, extendida por todo el planeta a juzgar por los 70 millones de veces que en los tres primeros días se escucharon canciones de los Beatles en Spotify.


Es más cómodo, qué duda cabe, pero no hay atisbo de ritual en buscar con un dedo en la tablet cualquier canción que me venga a la mente. No hay atisbo hoy, claro. Quizás algún día, - cuando mi nieto o nieta solo tenga que pensar una canción para que, mediante sus ondas cerebrales, active los altavoces integrados en las paredes de su habitación,- mi hija recordará con nostalgia aquellos días que tenía que tomarse la molestia de escuchar a los Beatles con su móvil….streaming in the night.







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